Fundación

Villarrobledo es una característica ciudad manchega que antes de su fundación perteneció administrativamente a la poderosa Villa de Alcaraz, bajo la denominación de Villarejo de San Nicolás. Hacia 1292 por una serie de conflictos con la vecina localidad de Socuéllamos (Villarejo de San Bartolomé entonces), Juan Martínez de la Plaza y siete familias deciden marcharse del Villarejo y se instalan en un espeso robledal, donde pocos años después se instalarían un buen número de familias, dando lugar a un nuevo núcleo de población que se denominó Robledillo.

En 1407 Juan II concede los privilegios de villa al Robledillo, poco después este mismo rey cede la Villa a don Rodrigo Manrique, maestre de la Orden de Santiago, quien la vendería a don Juan Pacheco, marqués de Villena. Durante las turbulencias de la Guerra de Sucesión por la Corona de Castilla, los vecinos de Villarrobledo inician una revuelta contra el marqués de Villena y prestan su apoyo a los Reyes Católicos. En 1476, reducido a la Real Corona gran parte del marquesado de Villena, los Reyes Católicos conceden definitivamente el privilegio de Villa a este lugar, que pasaría a llamarse Villa-Robledo de la Vega, denominación que subsistirá hasta el siglo XVIII.

Durante el siglo XV tiene lugar el gran proceso histórico de Villarrobledo tanto en el orden político como jurisdiccional y social, se experimenta un gran crecimiento de la población. Es el siglo de las grandes fundaciones: iglesia de San Blas, San Sebastián, San Cristóbal y Santa María.

El siglo XVI fue para Villarrobledo su siglo de Oro, registró un gran avance económico, social y demográfico. A principios del XVII se pasó del auge a la decadencia por diversas causas: pródigos y servicios continuos a la Corona, división de clases sociales, grandes sequías y epidemias. Los servicios que prestó siempre Villarrobledo a la Corona le sirvieron para alcanzar los títulos de “Muy Noble y Leal Villa”. Otro episodio digno de ser destacado es la famosa “Batalla de Villarrobledo”, en 1836 con motivo de la primera guerra Carlista tuvo lugar en el paraje de San Cristóbal una de las batallas más decisivas, el triunfo de las tropas isabelinas dirigidas por los generales Diego de León y Alaix cambió el rumbo de la guerra.

En la actualidad Villarrobledo es un núcleo de población importante, una ciudad avanzada y dotada de modernas infraestructuras, que, sin embargo, ha sabido conservar sus señas de identidad e idiosincrasia.

Personajes ilustres

Pedro Ortiz, natural de Villarrobledo, obtuvo la cátedra de Teología por la universidad de París, donde fue profesor de S. Ignacio de Loyola. Asimismo, fue embajador de Carlos I en Roma durante el conflicto del rey Enrique VIII de Inglaterra con la Santa Sede por el intento de anular su matrimonio con Catalina de Aragón, tía del Emperador, para casarse con Ana Bolena.

Fray Diego Morcillo Rubio de Auñón, Arzobispo y Virrey de Perú, nació en Villarrobledo el 3 de enero de 1642. Nombrado por el rey Carlos II su predicador de cámara, y por Felipe V Virrey de Perú. Ejerció, además el magisterio en la Universidad de Alcalá, fue calificador del Consejo Supremo de la Inquisición y Obispo de Nicaragua.

Tomás de Torrejón y Velasco. Bautizado en Villarrobledo en 1644. Su gran obra, la ópera “La púrpura de la rosa”, la primera compuesta en el Nuevo Mundo de la que se tiene constancia, fue estrenada en España a finales de 1701 con motivo del octavo cumpleaños de Felipe V.

De gran relevancia fueron también Octavio Cuartero Cifuentes y Graciano Atienza Fernández.

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